¿Puedes volar con gripe? Lo que debes saber antes de embarcar
Si estás resfriado pero con planes de viaje, quizás te preguntes si es seguro subirte a un avión. La buena noticia es que, según los expertos, un resfriado leve no tiene por qué impedirte volar. Sin embargo, hay un detalle importante: la presión en los oídos.
Al despegar y aterrizar, los cambios de altitud afectan la presión dentro de tus oídos. Si ya tienes congestión nasal por la gripe, este proceso puede volverse incómodo o incluso doloroso. Por eso, antes de volar, es clave comprobar que puedes igualar la presión de tus oídos sin dificultad.
¿Cómo hacerlo? Intenta tragar con fuerza o realizar la maniobra de Valsalva: tapa tu nariz y sopla suavemente con la boca cerrada. Si sientes un ligero chasquido o descompresión, es buena señal. Significa que tus trompas de Eustaquio funcionan y podrás adaptarte mejor al vuelo.
Si no logras equilibrar la presión o sientes mucho dolor, es posible que volar empeore tu malestar e incluso aumente el riesgo de una otitis barotraumática. En esos casos, lo mejor es consultar a un médico antes de embarcar.
Además, recuerda que volar con gripe no solo afecta tu comodidad: también hay una cuestión de cortesía. Estar resfriado significa que estás contagiando, y un avión es un espacio cerrado. Lleva mascarilla, usa gel antibacterial y trata de no prolongar el sufrimiento ajeno.
En resumen: un resfriado no cancela automáticamente tu vuelo, pero sí requiere precaución. Escucha a tu cuerpo, prueba la igualación de presión y viaja con responsabilidad.
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