¿Qué pasó con María después de la crucifixión de Jesús?
María, la madre de Jesús, fue testigo doloroso de la crucifixión de su hijo. Según el relato bíblico, estuvo presente al pie de la cruz, mostrando una fortaleza profunda en medio del sufrimiento. En ese momento crucial, Jesús, al verla junto al apóstol Juan, dijo: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Con esas palabras, encomendó a Juan que cuidara de ella, lo que sugiere que desde entonces, María vivió bajo su protección.
Según Hipólito de Tebas, un escritor cristiano del siglo III, María habría vivido once años más después de la muerte y ascensión de Jesús, falleciendo alrededor del año 41 d.C. Aunque esta fecha no está confirmada de forma definitiva, es ampliamente citada entre estudiosos. Durante esos años, se cree que residió en casa de Juan**, posiblemente en Jerusalén o quizás en Éfeso**, una ciudad en la actual Turquía, donde algunas tradiciones sitúan su última morada.
El lugar exacto sigue siendo objeto de debate entre historiadores y teólogos. Sin embargo, lo que sí es claro es que María mantuvo un papel simbólico importante en los primeros tiempos de la Iglesia. Aunque las Escrituras no registran muchos detalles sobre sus últimos años, su presencia silenciosa y fiel ha sido recordada a lo largo de los siglos como un ejemplo de fe y entrega.
Hoy, millones de personas honran su memoria, no solo como madre de Jesús, sino como figura de ternura, fortaleza y devoción constante.
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