La resurrección de Jesús: ¿Qué sucedió tras tres días?

Después de la crucifixión de Jesús, su cuerpo fue sepultado en un sepulcro nuevo antes del inicio del sábado judío. Según los relatos bíblicos, permaneció en la tumba durante tres días, un período simbólico que cumple las profecías del Antiguo Testamento y las palabras del mismo Jesús, quien dijo que como Jonás estuvo tres días en el vientre del gran pez, así el Hijo del Hombre estaría tres días en el corazón de la tierra.

La expresión “tres días y tres noches” ha sido interpretada de diferentes maneras, pero en el contexto judío antiguo, una parte de un día contaba como un día completo. Por eso, aunque no fueron 72 horas exactas, la muerte de Jesús al final del viernes y su resurrección antes del amanecer del domingo cumplen con el concepto bíblico de “al tercer día”. Este detalle es clave, porque el domingo, al llegar las mujeres al sepulcro, encontraron la piedra removida y al ángel que anunció: “¡No está aquí, ha resucitado!”.

La resurrección no fue solo un regreso a la vida, sino la victoria sobre la muerte. Este evento transformó a los discípulos de hombres asustados en testigos valientes, dispuestos a proclamar la buena nueva. Desde entonces, el domingo se convirtió en día de celebración para los cristianos, no como descanso, sino como fiesta de la vida nueva.

Lo que sucedió tras esos tres días no es solo una historia antigua, sino el fundamento de la fe cristiana: la esperanza de vida eterna y la certeza de que la muerte no tiene la última palabra.

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