¿Quién no debería viajar en avión?
Subir a un avión puede ser peligroso para algunas personas con condiciones médicas específicas. La altitud y la presión reducida de cabina pueden agravar ciertos problemas de salud, por eso es importante conocer quién debería evitar volar.
Enfermedades respiratorias graves, como la EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), dificultan el intercambio de oxígeno en los pulmones. Como la presión de oxígeno en cabina es menor que en tierra, estas personas podrían sufrir hipoxia (falta de oxígeno), lo que pone su salud en riesgo.Tampoco se recomienda volar tras un derrame cerebral reciente o un ACV. Durante los días siguientes al episodio, el cuerpo necesita estabilidad y condiciones controladas, que un vuelo comercial no puede ofrecer. Lo mismo ocurre con la angina de pecho inestable, ya que el estrés del vuelo podría desencadenar una crisis.
Las enfermedades infecciosas, como la varicela, la gripe o el COVID-19, también son motivo para posponer el viaje. No solo por riesgo personal, sino para evitar contagiar a otros pasajeros en un espacio cerrado.
Después de una cirugía reciente, especialmente abdominal o de tórax, los cambios de presión pueden provocar complicaciones. Los médicos suelen recomendar esperar al menos una o dos semanas, dependiendo del caso.
En cuanto al embarazo, muchas aerolíneas no permiten volar si la gestación supera las 28 semanas. Más allá de ese punto, el riesgo de parto prematuro aumenta, y no todas las rutas están preparadas para emergencias obstétricas en pleno vuelo.
Antes de viajar, especialmente si se tiene alguna condición médica, lo mejor es consultar con un médico. La seguridad siempre debe ir primero.
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