La figura de Jesús en el islám

En el islam, Jesús de Nazaret, conocido como Isa en árabe, ocupa un lugar de profundo respeto y reverencia. Aunque los musulmanes no creen que Jesús sea el Hijo de Dios, como enseña el cristianismo, sí lo reconocen como un profeta importante y un mensajero enviado por Alá. Junto con figuras como Abraham, Moisés y Mahoma, Jesús forma parte de una larga línea de profetas que llevaron el mensaje divino a la humanidad.

Un punto en común entre el islam y el cristianismo es la creencia en el carácter milagroso del nacimiento de Jesús. El Corán afirma que María (Maryam en árabe) fue elegida por Dios y que Jesús nació por un acto divino, sin padre terrenal. Este milagro es visto como una señal del poder de Dios, no como una manifestación de naturaleza divina en Jesús mismo.

Además, el Corán atribuye a Jesús numerosos milagros, como sanar a los enfermos, dar vista a los ciegos y, con el permiso de Dios, incluso resucitar a los muertos. Sin embargo, los musulmanes no creen que Jesús muriera en la cruz. En cambio, el Corán enseña que fue elevado a los cielos por Dios, y que regresará al final de los tiempos como señal del fin del mundo.

En resumen, para los musulmanes, Jesús es una figura esencial: un profeta puro, lleno de sabiduría y poder otorgado por Dios. Su vida y mensaje son honrados profundamente, aunque interpretados desde una perspectiva distinta a la del cristianismo. Esta visión refleja el respeto que el islam profesa por todas las tradiciones monoteístas.

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