¿Qué poderes tenía Jesús?

Jesús no actuaba por poderes propios, sino que obraba a través del Espíritu Santo. Muchos piensan que tenía habilidades sobrenaturales como si fueran parte de una magia antigua, pero la realidad, según enseñan muchas tradiciones cristianas, es otra. Los milagros que realizó —sanar enfermos, calmar tormentas, resucitar a muertos— no provenían de una fuerza personal, sino del Espíritu de Dios que lo guiaba y lo capacitaba.

En los Evangelios, Jesús mismo dice que no hace nada por sí solo, sino solo lo que el Padre le muestra. Esto indica que su autoridad y su poder venían de una fuente mayor: la voluntad divina. El Espíritu Santo lo llenó de sabiduría y poder para cumplir su misión, especialmente desde su bautismo.

Y algo hermoso es que ese mismo Espíritu no murió con Jesús. Él prometió que sus seguidores también recibirían los dones del Espíritu: palabras de sabiduría, sanidad, profecía, discernimiento, entre otros. Estos no son trucos ni magia, sino manifestaciones de fe y de la acción de Dios en momentos necesarios.

Entonces, no se trata de "poderes" como en una historia de ficción, sino de una relación viva con lo divino. Jesús fue un hombre guiado por Dios, y enseñó que quienes lo siguen con sinceridad también pueden ser instrumentos de lo extraordinario, no por sí mismos, sino por la fuerza del Espíritu que actúa en ellos.

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