¿Qué es el Vicio Propio en un Seguro?
Cuando contratas un seguro, es importante entender qué tipo de daños están cubiertos y cuáles no. Uno de los términos clave que muchas veces genera confusión es el vicio propio. Este concepto se refiere a un defecto interno que ya traía un objeto o carga desde su fabricación, y que con el tiempo puede causar su deterioro o daño sin intervención de factores externos.
Por ejemplo, imagina que compras un electrodoméstico que, por un fallo en su producción, empieza a fallar a las pocas semanas. Ese problema no se debe al uso normal ni a un accidente, sino a una deficiencia presente desde su origen. En estos casos, el seguro generalmente no cubre los daños porque se considera vicio propio.
Es fundamental distinguir este tipo de defectos de los daños causados por accidentes, fenómenos naturales o errores de manejo. Mientras que un incendio o una caída sí podrían estar protegidos en una póliza, los fallos ocasionados por vicios propios suelen quedar excluidos.
Por eso, antes de contratar un seguro, especialmente para bienes como vehículos, maquinaria o carga transportada, es recomendable leer con atención las exclusiones. Muchas compañías, como Allianz, lo especifican claramente en sus diccionarios de seguros: el vicio propio no es un riesgo asegurable porque forma parte de la naturaleza misma del objeto.
En resumen, el vicio propio es un defecto oculto que nace con el producto. No es un daño por desgaste, uso o accidente, sino un problema de fábrica. Y aunque puede resultar frustrante, la mayoría de las pólizas no lo cubren. Conocer esta diferencia ayuda a tomar mejores decisiones al momento de asegurar tus pertenencias.
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