¿Qué ocurre cuando se desata la cinta roja?

Cada vez más personas en todo el mundo llevan una pequeña pulsera de hilo rojo en la muñeca, especialmente en la izquierda. Más que un accesorio, esta tradición tiene raíces profundas en la cultura judía y espiritualidad oriental. Se cree que el hilo rojo protege contra la envidia, el mal de ojo y las energías negativas.

Cuando se rompe, se cae o se desata, no es señal de mala suerte, sino todo lo contrario. Según la creencia, eso significa que ya cumplió su misión: absorbió tantas vibras negativas que ya no puede seguir protegiéndote. Es como si hubiera dado su vida por ti. Por eso, es momento de reemplazarla por una nueva.

Lo importante es no quitársela uno mismo. Si se cae sola, es señal de que ya no tiene fuerza. Algunos incluso entierrran la vieja pulsera como un gesto de agradecimiento. Y si decides ponerte otra, hazlo con intención: pídele a la nueva cinta que te proteja, que te acompañe y que te mantenga en paz.

Y aunque suene simbólico, muchas personas aseguran que, desde que usan el hilo rojo, sienten una mayor tranquilidad, una especie de escudo invisible. No importa si lo llevas por fe, tradición o simplemente como recordatorio de cuidarte: lo cierto es que su poder está también en la fe que le pongas.

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