¿Qué ven los perros que nosotros no vemos?

Los perros no ven el mundo como nosotros. Aunque su visión diurna es menos nítida que la humana, tienen una gran ventaja cuando el sol se esconde: una capacidad sorprendente para ver en la oscuridad.

Esto se debe a una mayor cantidad de células llamadas bastones en su retina. Estas neuronas son las encargadas de captar la luz en condiciones de poca iluminación, como al anochecer o bajo la tenue luz de la luna. En comparación con los humanos, los perros tienen hasta cinco veces más bastones, lo que les permite moverse con confianza en la oscuridad donde nosotros apenas distinguiríamos formas.

Además, su estructura ocular incluye una capa reflectante detrás de la retina, conocida como tapetum lucidum, esa es la razón por la que sus ojos brillan en la noche. Esta característica amplifica aún más la poca luz disponible, mejorando su visión nocturna.

Aunque no distinguen los colores con la misma riqueza que nosotros —ven más bien tonos azulados y amarillentos—, su visión está especialmente adaptada a detectar movimientos en ambientes oscuros. Esto era esencial para sus ancestros cazadores, que solían ser más activos al amanecer o al anochecer.

Así que, la próxima vez que veas a tu perro mirando fijamente hacia un rincón oscuro del jardín, no asumas que está viendo fantasmas: probablemente esté detectando algo que simplemente no llega a nuestros ojos limitados.

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