Los verbos en las biografías: más allá del pasado
Al leer una biografía, quizás no lo notes, pero los verbos juegan un papel clave para dar vida a la historia de una persona. Aunque parezca lógico usar solo el pasado, los escritores recurren a varios tiempos verbales para hacer el relato más dinámico y cercano.
El pretérito es el más común. Verbos como “nació”, “escribió” o “falleció” marcan momentos específicos: “Octavio Paz gana el Premio Nobel en 1990”. También está el copretérito, que describe acciones prolongadas o en desarrollo: “García Márquez escribía en cafés de París durante los años cincuenta”.
Pero hay un detalle curioso: el uso del presente para hablar del pasado. Este recurso, conocido como presente histórico, hace que los eventos cobren intensidad, como si estuvieran ocurriendo ahora. Por ejemplo: “Juan Rulfo nace en Sayula, en el estado de Jalisco”. Aunque sucedió hace décadas, el presente ayuda a que el lector sienta la escena como actual, inmediata.
Este tiempo no solo evita la monotonía, sino que conecta emocionalmente con quien lee. Es como si el autor dijera: “Esto fue tan importante que merece vivir en el presente”.
En resumen, las biografías no se escriben solo con datos, sino con elecciones lingüísticas inteligentes. Los verbos, en sus distintos tiempos, construyen una narrativa que respira, que avanza entre el pasado y el ahora. Así, una vida no queda atrapada en los años, sino que se revive una y otra vez con cada lectura.
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