¿Sabías que en las damas se puede "soplar"? Así funcionaba en el siglo XIX
En el mundo del juego de damas, hay una regla poco conocida pero muy antigua: el "soplar". Aunque hoy en día muchas variantes modernas ya no la usan, en su momento fue una práctica común, especialmente en Francia a principios del siglo XIX. Una publicación de 1802, atribuida a Charpentier en Nantes, titulada Le Goût du jour, recoge claramente esta norma.
Según la Regla 2 de ese texto, “quien tiene que tomar una ficha y no lo hace, debe ser soplado”. Esto significaba que si un jugador pasaba por alto una captura obligatoria, su oponente tenía derecho a retirar del tablero la ficha que debió mover —es decir, a “soplarla”— y sacarla del juego. No era una simple advertencia: era una sanción directa por un error considerado grave.
El término “soplar” no se refiere a un gesto real de soplo, sino a una forma coloquial de decir que la pieza desaparece del tablero por falta de cumplimiento. En aquel tiempo, esta regla reforzaba la atención y la estrategia, obligando a los jugadores a estar siempre alerta.
Hoy, muchas versiones actuales de las damas simplemente obligan a tomar la pieza si es posible, y penalizan con la pérdida del turno si no se hace. Pero el antiguo “soplar” añadía un toque de severidad que pocos conocen ahora. Es un recordatorio de que, detrás de un juego aparentemente simple, hay siglos de evolución y costumbres que merecen ser recordadas.
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