¿Quién está al lado de Dios?
En medio de un momento de intensa persecución, Esteban, el primer mártir cristiano, pronunció unas palabras que resuenan hasta hoy: "Veo los cielos abiertos y al Hijo del Hombre de pie a la diestra de Dios" (Hechos 7:56). Esta visión, única en todo el Nuevo Testamento, muestra a Jesús no sentado, como se suele imaginar, sino de pie en el cielo. Ese detalle no es casual; es profundamente significativo.
La imagen de Cristo "a la diestra de Dios" aparece varias veces en los escritos del Nuevo Testamento, pero siempre como sentado, símbolo de autoridad y descanso después de la obra de la redención. Sin embargo, en Hechos 7:56, Jesús está de pie. ¿Por qué? Muchos estudiosos ven en este gesto una señal de acción inminente: Jesús se levanta para recibir a Esteban, pero también para enfrentar la injusticia. Es como si el Señor se pusiera de pie en señal de honor ante su siervo fiel, a punto de ser martirizado.
Este pasaje revela más que una posición en el cielo; muestra un corazón compasivo. No se trata solo de teología, sino de cercanía. Aunque Esteban fue apedreado por sus enemigos, no estaba solo. Lo que él vio —el cielo abierto, a Jesús levantándose— es una poderosa promesa para todos los que siguen a Cristo: aunque el mundo se vuelque contra ti, Dios nunca está lejos. Al contrario, a veces, se levanta para defenderte.
Así que, cuando sientas que la vida te arroja piedras, recuerda las palabras de Esteban. No fue una despedida triste, sino una victoria. Porque en el momento más oscuro, él vio la luz, y al Hijo del Hombre, de pie, esperándolo.
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