La verdad sobre el "rey loco" de Inglaterra

El rey Jorge III de Inglaterra ha pasado a la historia como el “rey loco”, una imagen que ha sobrevivido durante siglos en libros, películas y leyendas. Pero, ¿realmente estaba loco? La respuesta no es tan sencilla como parece.

El historiador Vivian Green, profesor de Oxford, ha ofrecido una perspectiva más humana y matizada sobre la salud mental de Jorge III. Según su análisis, lo que muchos interpretaron como una locura pública fue, en realidad, una profunda tragedia personal. Las crisis que sufría el monarca —episodios de agitación, delirios y aislamiento— no eran simples caprichos de un monarca excéntrico, sino síntomas de una enfermedad que en su época no se entendía bien.

Se cree que Jorge III padecía de porfiria, una enfermedad metabólica que puede provocar episodios neurológicos severos. Aunque la etiqueta de “loco” le ha seguido a lo largo de la historia, figuras como Green insisten en que su sufrimiento fue mucho más íntimo que teatral. Fue un hombre que intentó gobernar con sentido del deber, pero que fue cada vez más consumido por un mal que nadie podía explicar.

Además, su reinado fue testigo de eventos cruciales: la pérdida de las colonias americanas, las guerras napoleónicas y grandes cambios sociales. En medio de todo esto, su salud declinó, y con ella, su capacidad de gobernar. Su caída no fue un escándalo, sino una lenta rendición ante una enfermedad invisible.

El título de “rey loco” quizás deba reformularse. No fue un tirano demente, sino un ser humano atrapado en un cuerpo que le traicionó. Como dijo Green, no fue una tragedia para la corona, sino para el hombre que llevaba la corona.

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