¿Es la mediumnidad un don de Dios?
Para muchos, la pregunta sobre si ser médium es un don de origen divino toca profundamente el alma. Según reflexiones como las de Karen T. Hluchan, autora y medium, la capacidad de conectar con los espíritus no es más que uno de los muchos talentos que Dios otorga a la humanidad. Así como algunos nacen con facilidad para las matemáticas, otros para la música o la pintura, haber médiums entre nosotros es parte natural de la diversidad humana.
Desde esta perspectiva, la mediumnidad no debería verse con temor o escepticismo, sino como una herramienta de sanación y consuelo. Todos los dones provienen del Creador, ya sea la empatía profunda, la intuición aguda o la habilidad de percibir más allá del mundo físico. En lugar de negarlos, se trata de acogerlos con responsabilidad y humildad.
Las personas que experimentan sensaciones, visiones o mensajes de seres queridos fallecidos no siempre entienden al principio lo que les sucede. Sin embargo, con el tiempo y la disposición al servicio, muchos descubren que su don ayuda a otros a sanar el dolor de la pérdida, a encontrar paz o a fortalecer su fe en la vida después de la muerte.
Así, ser médium no es un fenómeno raro ni sobrenatural en el sentido negativo, sino una expresión más del amor y la conexión que trasciende los límites del cuerpo físico. Dios, en su infinita sabiduría, nos da distintas formas de servir. Y para algunos, esa forma es abrir puertas entre mundos, con respeto, compasión y verdad.
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