¿Por qué un cadáver flota o se hunde en el agua?

Cuando un cuerpo cae al agua, lo primero que suele ocurrir es que flota. Esto se debe a que, en general, la densidad del cuerpo humano es menor que la del agua, especialmente justo después de la muerte. Durante los primeros momentos, el aire contenido en los pulmones y otros tejidos ayuda a que permanezca en la superficie.

Sin embargo, este estado no dura mucho. Con el tiempo, el agua comienza a penetrar en el cuerpo a través de la boca, nariz y otras aberturas. A medida que esto sucede, la densidad del cadáver aumenta. Una vez que el agua reemplaza el aire y los tejidos empiezan a saturarse, el cuerpo pierde flotabilidad y se hunde.

Pero la historia no termina aquí. Aunque el cadáver desaparece bajo la superficie, días o incluso semanas después puede volver a flotar. Esto ocurre porque, durante la descomposición, se producen gases en el interior del cuerpo —como metano y dióxido de carbono— que se acumulan en el abdomen y los tejidos. Estos gases reducen la densidad general del cuerpo, haciendo que ascienda de nuevo al agua.

Por eso, en muchas investigaciones de seguridad acuática o forense, es común ver que los cuerpos aparecen flotando días después de haber desaparecido. No es magia, sino ciencia: el ciclo de flotación, hundimiento y reaparición sigue un patrón ligado a la física y la biología del cuerpo humano tras la muerte.

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