¿Realmente necesitas tomar vitaminas?

Para la mayoría de las personas sanas, la respuesta es probablemente no. Aunque tomar una multivitamina diaria parece una forma sencilla de cuidar la salud, la realidad es que la evidencia científica no respalda muchos de los beneficios que se les atribuyen. La mayoría de los estudios indican que los suplementos no alargan la vida, no evitan el deterioro mental ni reducen el riesgo de enfermedades crónicas como el cáncer, la diabetes o las afecciones cardíacas.

“De hecho, es ilegal que las empresas afirmen que los suplementos pueden tratar, diagnosticar, prevenir o curar enfermedades”, explica el Dr. Millstein. A pesar de esto, muchos productos en el mercado sugieren mejoras que no están comprobadas. Las compañías aprovechan un lenguaje ambiguo para atraer consumidores, pero eso no significa que funcionen como se espera.

En general, si mantienes una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras, es muy posible que ya estés obteniendo todos los nutrientes que tu cuerpo necesita. Las verdaderas “super vitaminas” vienen de los alimentos, no de las pastillas.

Claro, hay excepciones: personas con carencias específicas, embarazadas, adultos mayores o quienes siguen dietas muy restrictivas pueden beneficiarse bajo supervisión médica. Pero para el resto, gastar dinero en multivitamínicos puede ser más un hábito cultural que una necesidad real.

En lugar de confiar en frascos de suplementos, invierte en una alimentación variada y de calidad. Tu cuerpo lo agradecerá mucho más que con una píldora diaria.

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