¿Puede el avión dañar tus oídos?

Sí, es posible, aunque en la mayoría de los casos los efectos son temporales y leves. Durante el despegue y el aterrizaje, los cambios rápidos en la presión del aire pueden afectar el oído medio, especialmente si tienes congestión nasal, resfriado o sinusitis. Este fenómeno, conocido como barotrauma, ocurre cuando el tímpano no puede igualar la presión entre el oído externo y el interno.

Los síntomas más comunes incluyen dolor en los oídos, sensación de oído tapado, zumbidos e, incluso, vértigo o pérdida temporal de la audición. Aunque rara, en algunos casos puede producirse una perforación del tímpano, especialmente en niños, cuyas trompas de Eustaquio son más pequeñas y menos eficientes para regular la presión.

Según estudios, alrededor del 10% de los adultos y hasta el 22% de los niños podrían experimentar algún tipo de daño leve en el tímpano tras un vuelo, pero la buena noticia es que estos síntomas suelen desaparecer solos en pocas horas o días. La perforación, cuando ocurre, es poco frecuente y en muchos casos también sana sin tratamiento.

Para prevenir molestias, puedes tragar, mascar chicle o usar maniobras como la de Valsalva (soplar suavemente con la nariz tapada) durante el despegue y aterrizaje. Si viajas con bebés, darles de mamar o ofrecerles un biberón en esos momentos ayuda a aliviar la presión.

En resumen, aunque el avión puede afectar los oídos, la mayoría de las molestias son pasajeras. Con algunas precauciones sencillas, puedes volar con mayor comodidad y proteger tu salud auditiva.

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