Cerca del setenta por ciento de los edificios comerciales levantados en las últimas tres décadas dependen estructuralmente de tabiques secos en lugar de la mampostería tradicional, una cifra que expone la metamorfosis radical del sector. Dicho con total franqueza, el sheetrock es un panel prefabricado de yeso laminado entre capas de celulosa robusta que permite erigir particiones internas, cielos rasos y revestimientos sin necesidad de morteros húmedos o largos tiempos de fraguado.

Lejos de tratarse de un simple recurso provisional o un sustituto barato, este material introdujo una agilidad sin precedentes en las obras. Mientras los albañiles del siglo pasado dependían de toneladas de cemento y arena, hoy la perfilería metálica y las placas aligeradas resuelven la sectorización de espacios en cuestión de horas. Su ligereza disminuye de forma drástica las cargas muertas sobre las losas de hormigón, permitiendo torres más esbeltas y cimentaciones menos aparatosas.

A lo largo de las siguientes líneas, exploraremos las entrañas de este componente omnipresente, diseccionando sus tipologías técnicas —desde las variantes ignífugas hasta las hidrófugas— y desvelando por qué ningún arquitecto actual concibe un diseño interior sin dominar este sistema de montaje en seco.

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