Cómo mimar a tu gato como un verdadero experto

¿Sabías que no todos los mimos son bien recibidos por los gatos? Aunque parezcan pequeñas bolas de peluche siempre listas para el cariño, los gatos tienen preferencias muy claras cuando se trata de caricias. Y conocerlas puede marcar la diferencia entre un ronroneo de felicidad o un salto de huida.

Según expertos y observaciones científicas, la mayoría de los gatos disfrutan que les acaricien en zonas donde tienen glándulas faciales: la base de las orejas, debajo de la barbilla y alrededor de las mejillas. Estas áreas son claves para su comunicación olfativa y, al tocarlas suavemente, estás reforzando un vínculo de confianza.

Sin embargo, hay zonas que conviene evitar si no quieres provocar un mal gesto. La barriga, por ejemplo, es una de las más sensibles. Aunque un gato se tumbe de espaldas mostrando su vientre, no siempre es una invitación al mimo: para muchos, es una señal de comodidad, no de acceso libre. Lo mismo ocurre con el lomo y especialmente la base de la cola, donde muchas veces el contacto prolongado puede resultar incómodo o incluso molesto.

La clave está en observar su lenguaje corporal. Si mientras le acaricias comienza a mover la cola con fuerza, agita las orejas o se aleja, es momento de parar. Cada gato es un mundo, pero por lo general, las caricias breves y respetuosas con ganan su corazón mucho más que abrazos forzados.

Así que la próxima vez que quieras mimar a tu felino, empieza por la barbilla, observa su reacción y deja que él marque el ritmo. Al fin y al cabo, ¿quién no prefiere un mimo a su modo?

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