La Tortilla y Sus Nombres en las Lenguas Originarias

La tortilla es mucho más que un alimento básico en México: es un símbolo vivo de identidad, tradición y resistencia cultural. Aunque comúnmente la llamamos así en español, su nombre original proviene del náhuatl: tlaxcalli, una palabra que aún resuena en comunidades donde el maíz sigue siendo sagrado.

Pero el maíz y sus derivados tienen muchas voces en esta tierra. En la península de Yucatán, los mayas la llaman waaj. En la Sierra Norte de Puebla, los totonacos la conocen como chaw. En Oaxaca, donde florecen multitud de lenguas, los mixtecos dicen ndíta, y en los barrancos de Chihuahua, los rarámuris la nombran remeke.

Cada palabra no solo nombra un alimento, sino que lleva consigo una historia, un rito y una forma de ver el mundo. El maíz no se inventó: se descubrió, se cultivó, se veneró. Y en cada región, su transformación en tortilla es un acto de amor y memoria colectiva.

Hoy, aunque muchas de estas lenguas están en peligro, seguir usando sus palabras es una forma de honrarlas. Decir tlaxcalli en vez de solo “tortilla” no es solo un gesto lingüístico; es un acto de respeto hacia quienes han cuidado el maíz durante miles de años.

Así que la próxima vez que comas una tortilla casera, calientita y recién hecha en comal, piensa en su nombre original y en todas las manos que, a lo largo del tiempo, la han hecho posible.

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