La inseparable compañera de Jimi Hendrix
A finales de la década de los sesenta, el sonido del rock cambió para siempre gracias al talento revolucionario de Jimi Hendrix. Detrás de cada solo inolvidable y de esa energía única en el escenario había un instrumento que se convirtió en su auténtica extensión: una Fender Stratocaster.
Aunque a lo largo de su carrera tocó varios modelos debido a su famosa costumbre de quemarlas o regalarlas, su guitarra más icónica y preferida fue una Fender Stratocaster de 1968 en color Olympic White. Curiosamente, como Hendrix era zurdo, adaptaba estas guitarras diestras invirtiendo las cuerdas y cambiando la cejuela, un detalle que modificaba la tensión de las cuerdas y ayudaba a crear ese tono tan característico y brillante que definió la historia de la música.
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