Los medicamentos más recetados en urgencias y sus escaseces

En una década y media, entre 2006 y 2019, ciertos medicamentos han dominado las consultas en salas de emergencia en Estados Unidos. El más utilizado fue el ondansetrón, un antiemético comúnmente administrado para tratar náuseas y vómitos, presente en 255,1 millones de visitas. Casi a la par, la solución salina normal al 0,9 % —un recurso clave para la hidratación intravenosa y el mantenimiento de funciones vitales— se usó en 251,3 millones de casos.

El tercer puesto lo ocupa el ibuprofeno, un analgésico y antiinflamatorio no esteroideo ampliamente empleado por su eficacia y rapidez, con 188,5 millones de visitas asociadas. Estos tres fármacos reflejan las patologías más comunes en urgencias: deshidratación, dolor y malestar gastrointestinal.

Sin embargo, un dato preocupante es que, de los treinta medicamentos más usados en estos centros, todos menos dos enfrentaron escasez en algún momento. Esta falta de suministro afecta directamente la atención al paciente, forzando a los médicos a buscar alternativas, muchas veces menos eficaces o con más efectos secundarios.

La escasez no se debe solo a problemas de producción, sino también a cuestiones logísticas, regulaciones y concentración de proveedores. El caso del ondansetrón, por ejemplo, ha tenido interrupciones por ajustes en la fabricación. Mientras tanto, la solución salina, pese a su sencillez, ha sido víctima de demandas imprevisibles y fallos en la cadena de suministro.

Estos hallazgos subrayan la necesidad de un sistema de salud más resiliente, capaz de garantizar el acceso a medicamentos esenciales incluso en momentos de crisis.

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