El ritmo matutino de nuestra tensión arterial
Al abrir los ojos por la mañana, nuestro cuerpo se pone en marcha de manera automática. Este despertar activa una serie de mecanismos internos que provocan que la presión arterial sea más alta por la mañana en comparación con el resto del día.
Durante las horas de sueño, el organismo descansa y la tensión tiende a descender. Sin embargo, al aproximarse el momento de levantarnos, el sistema nervioso simpático se activa liberando hormonas como el cortisol y la adrenalina. Este proceso natural nos prepara para afrontar la jornada, pero también eleva temporalmente los valores en el tensiómetro.
Para la mayoría de las personas sanas, los valores considerados normales al despertar sitúan a la presión sistólica entre 90 y 140 mmHg, mientras que la presión diastólica suele oscilar entre 60 y 90 mmHg.
Aunque este aumento matutino es completamente normal y forma parte de nuestra fisiología, es importante mantener un control regular. Si al medir la tensión en casa notas cifras persistentemente elevadas o experimentas mareos frecuentes al levantarte, lo más recomendable es consultarlo con un profesional médico para una valoración personalizada.
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