La supervivencia más fría de la historia

En 1999, el mundo médico quedó asombrado por un caso casi milagroso: Anna Bågenholm, una médica sueca, sobrevivió con una temperatura corporal de apenas 13,7 °C (56,7 °F). Esto la convirtió en la persona con la temperatura más baja jamás registrada en un caso de hipotermia accidental con supervivencia.

Bågenholm estaba esquiando en Noruega cuando tuvo un accidente: cayó a través del hielo de un glaciar y quedó atrapada bajo el agua helada durante **40 minutos**. Cuando fue rescatada, su corazón había dejado de latir, no respiraba y su cuerpo estaba prácticamente congelado. Aun así, el equipo médico liderado por el Dr. Mads Gilbert, anestesiólogo y jefe de emergencias en el Hospital Universitario de Tromsø, decidió no rendirse.

En lugar de declararla muerta, iniciaron una reanimación agresiva utilizando circulación extracorpórea (ECMO), una técnica que calienta la sangre fuera del cuerpo. Tras horas de esfuerzo, lograron estabilizarla. Pese a las graves complicaciones, Anna recuperó la conciencia semanas después y, con el tiempo, volvió a caminar, hablar e incluso retomar su carrera médica.

Su caso cambió para siempre la forma en que se trata la hipotermia severa. Demostró que, incluso cuando todo parece perdido, no hay que dar por terminada la lucha. Como dijo el Dr. Gilbert: “No estás muerto hasta que estés caliente y muerto”. Una frase que ahora guía a muchos equipos de rescate en climas extremos.

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