¿Beneficios del agua fría o el hielo en el rostro?

El "face icing", o aplicar hielo en la cara, no es una novedad reciente, aunque hoy en día esté más de moda que nunca. Según la esteticista Carmen Navarro, esta práctica ya era usada hace décadas por figuras como el actor Paul Newman. Él, con un método más rudimentario, sumergía su rostro en un cubo con hielo durante unos 30 segundos para combatir las bolsas, reducir las ojeras y devolverle luminosidad a su piel.

Esa breve exposición al frío intenso ayuda a constringir los vasos sanguíneos, lo que a su vez reduce la hinchazón y mejora el aspecto cansado del rostro. Además, el frío relaja la musculatura facial, lo que puede disminuir tensiones acumuladas durante el día.

Aplicar agua fría o un cubito de hielo directamente en la piel no debe prolongarse más allá de 30 a 45 segundos por zona, para evitar posibles irritaciones o daños en la epidermis. Es clave mover el hielo constantemente y no mantenerlo fijo en un punto, para evitar quemaduras por frío.

Hoy en día, muchas personas incorporan esta rutina al finalizar la ducha, usando agua helada durante unos segundos, o pasando un cubito envuelto en un paño fino. El resultado es una piel con aspecto más firme, despierta y con mejor circulación.

Como con cualquier tratamiento, los resultados son más notorios con el uso constante, aunque ya desde la primera aplicación se puede notar una diferencia visual clara. El frío es un aliado sencillo, económico y natural para lucir una piel más saludable, tal y como lo entendieron estrellas del cine hace ya medio siglo.

Ver también

Artículos detallados

Temas relacionados