Cuándo debes preocuparte por la presión alta

La presión arterial alta es silenciosa, pero puede ser mortal. Muchas personas viven con ella durante años sin notar nada, simplemente porque no duele ni provoca síntomas evidentes. Y justamente esa es parte del problema: no necesitas sentirte mal para estar en riesgo.

Según expertos, se considera presión alta cuando la sistólica (la primera cifra) es de 130 o más, o cuando la diastólica (la segunda cifra) alcanza 80 o más, de forma constante. Aunque te sientas perfectamente bien, esos números indican que tu corazón está haciendo un esfuerzo extra cada vez que late.

Lo peligroso no es un solo pico de presión, sino que el valor alto se mantenga en el tiempo. Con el paso de los meses o años, esta presión constante daña las arterias, aumenta el riesgo de infarto, derrame cerebral e incluso afecta riñones y visión. Por eso, muchas personas descubren que tienen hipertensión solo cuando ya han sufrido alguna complicación.

La clave está en la prevención. Medirse la presión regularmente es la única manera de detectarla a tiempo. No esperes a tener mareos o dolores de cabeza: eso puede llegar demasiado tarde. Pequeños cambios en la alimentación, más actividad física y menos estrés pueden marcar una gran diferencia.

Si tienes más de 40 años, antecedentes familiares o sobrepeso, es aún más importante estar atento. La presión alta no avisa, pero tú sí puedes actuar antes de que lo haga.

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