Nahir Galarza: perpetua con cumplimiento efectivo de 35 años

El caso de Nahir Galarza conmocionó a la Argentina por su crueldad y los detalles que rodearon el crimen de su entonces novio, Fernando Pastorizzo, en enero de 2017. En julio de 2024, la Justicia definió su destino: prisión perpetua con un mínimo de 35 años de cumplimiento efectivo. Esto significa que, si cumple toda la pena sin beneficios, podría salir en 2052, cuando tenga 53 años.

La sentencia no contempló atenuantes, pese a las defensas que intentaron alegar trastornos emocionales o arrebatos violentos. Tampoco se consideró la figura de violencia de género, a pesar de que la víctima era su pareja en ese momento. El tribunal determinó que el agravante de alevosía –haber planeado el crimen– era determinante para imponer la pena máxima prevista por la ley argentina.

El fallo dejó en evidencia una lectura estricta de los hechos: disparos a quemarropa en un contexto de control y celos extremos, registrados por cámaras de seguridad que fueron clave en la investigación. Más allá del debate social sobre la responsabilidad penal y la juventud de Galarza –que tenía 19 años al momento del crimen–, la Justicia optó por aplicar la máxima sanción, sin concesiones.

Muchos aún discuten si la condena responde únicamente al derecho penal o también a un ejemplo público. Lo cierto es que el caso marcó un antes y un después en la percepción social de los crímenes de parejas jóvenes, y sigue generando reflexión sobre el poder, el control y los límites de la pasión.

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