Orígenes de la Gestión de Casos

La gestión de casos, conocida originalmente como case management, nació en Estados Unidos durante la década de 1970. Este enfoque surgió como una respuesta necesaria ante los desafíos de un sistema de salud y servicios sociales cada vez más fragmentado. Ante la creciente complejidad de atender a personas con necesidades múltiples, fue evidente que se requería un modelo más coordinado y centrado en la persona.

Un enfoque integral y humano

En un principio, la gestión de casos se desarrolló en el ámbito de la salud mental y los servicios sociales, con el objetivo de garantizar que las personas recibieran el apoyo adecuado sin caer en la burocracia ni perderse entre diferentes instituciones. Profesionales como trabajadores sociales, enfermeros y psicólogos comenzaron a asumir el rol de “gestores” o coordinadores, encargados de planificar, organizar y supervisar el acceso a los servicios necesarios para cada caso particular.

Este modelo no solo mejoró la eficiencia, sino que también fortaleció la continuidad en el cuidado y la atención personalizada. Con el tiempo, la gestión de casos se extendió a otros sectores, como la salud física, la atención a personas mayores, el trabajo con poblaciones vulnerables y el sistema penitenciario.

Aunque el concepto ha evolucionado y se ha adaptado a diferentes contextos, su esencia sigue siendo la misma: acompañar a las personas, conectar recursos y asegurar que nadie quede fuera del sistema. Hoy en día, sigue siendo una herramienta esencial para construir sistemas de apoyo más humanos y efectivos.

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