¿Por qué algunas personas vuelven a ser infieles?
Cada vez que una relación sufre por una infidelidad, surge una pregunta dolorosa: ¿volverá a pasar? Muchos temen que quien una vez engañó, tarde o temprano repita el patrón. Y no es solo intuición: estudios psicológicos sugieren que hay una razón más profunda detrás de esta reincidencia.
Uno de los factores clave es lo que algunos expertos llaman amnesia ética. Con el tiempo, las personas que han sido infieles tienden a olvidar o minimizar sus actos, borrando poco a poco el peso emocional de lo que hicieron. Este mecanismo mental les permite reducir la culpa y, con ella, el malestar psicológico que normalmente evitaría ese comportamiento.
Lo que nuestro estudio y otros sugieren es que un factor poderoso que nos impide hacer trampa es nuestra reacción emocional ante ella y lo malos que nos sentimos esencialmente. Cuando esa emoción desaparece o se diluye, el freno interno también se debilita. Sin esa carga emocional, la tentación puede superar los valores.
Esto no justifica la infidelidad, pero ayuda a entender por qué algunas personas no aprenden de sus errores: no por falta de memoria, sino por una reconstrucción selectiva del pasado. La clave para evitar que se repita podría estar en fortalecer la conciencia de las consecuencias emocionales, no solo para el otro, sino para uno mismo.
En el fondo, quien recuerda lo mal que se sintió al traicionar —o al ser traicionado— tiene más probabilidades de elegir la lealtad. Porque al final, no se trata solo de fidelidad, sino de honestidad consigo mismo.
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