El Comienzo del Ministerio de Jesús
A los 30 años, Jesús comenzó públicamente su misión espiritual. Hasta entonces, había vivido en relativa obscuridad en Nazaret, trabajando como carpintero. Pero ese momento marcó un antes y un después en su vida y en la historia de la humanidad.
Fue entonces cuando se dirigió al río Jordán para ser bautizado por Juan el Bautista, quien predicaba un bautismo de arrepentimiento. Juan se resistió al principio, diciendo que era él quien necesitaba ser bautizado por Jesús, no al revés. Sabía que Jesús era santo, superior en autoridad y pureza. Pero Jesús insistió, explicando que era necesario "cumplir toda justicia". Con ese acto, no solo mostraba humildad, sino que también establecía un ejemplo para todos los que vendrían después.
En cuanto Jesús fue bautizado y salió del agua, ocurrió algo extraordinario: el cielo se abrió, el Espíritu Santo descendió como una paloma y una voz del cielo proclamó: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. Ese instante fue una confirmación divina de su identidad y su misión.
Desde ese día, Jesús comenzó a predicar, llamar discípulos y realizar milagros. Su mensaje de amor, arrepentimiento y salvación cambió el mundo. El bautismo no fue solo un ritual, sino el inicio de una vida entregada al servicio de otros. A través de su ejemplo, enseñó que la verdadera grandeza comienza con la humildad.
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