¿Qué provoca los terrores nocturnos en los niños?

Los terrores nocturnos pueden asustar tanto a los niños como a sus padres. Aunque no se conoce con certeza su causa exacta, los expertos creen que están estrechamente relacionados con el desarrollo aún inmaduro del cerebro, especialmente en los más pequeños.

Estos episodios suelen ocurrir durante la fase de sueño profundo, cuando el cerebro aún no logra transitar con suavidad entre las diferentes etapas del sueño. En lugar de despertarse completamente, el niño puede parecer despierto, pero en realidad sigue dormido: grita, llora, se mueve agitadamente, y muchas veces no recuerda nada al día siguiente.

A diferencia de las pesadillas, que ocurren durante el sueño REM y suelen recordarse, los terrores nocturnos aparecen en las primeras horas de la noche y el niño rara vez los recuerda. Son más comunes entre los 3 y los 12 años, y en muchos casos desaparecen con el tiempo a medida que el sistema nervioso madura.

Factores como el estrés, la fiebre o la falta de sueño pueden desencadenar estos episodios, especialmente en niños predispuestos. Aunque preocupante de ver, no suelen ser peligrosos ni indican problemas emocionales graves. Lo más importante es mantener una rutina de sueño estable, asegurar un ambiente tranquilo y evitar sobrecargas antes de dormir.

Si los terrores son frecuentes o interfieren con la vida diaria, siempre es recomendable consultar con un especialista. Pero en la mayoría de los casos, con paciencia y buenos hábitos de sueño, este fenómeno tiende a desaparecer por sí solo.

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