¿Cuándo preocuparse por los olvidos?
“No todos los olvidos son motivo de alarma”, explica el Dr. Pablo Abdulhamid, especialista de la Clínica de Memoria del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO). Sin embargo, hay ciertos tipos de olvidos que sí deberían llamar nuestra atención, especialmente si se repiten con frecuencia.
Los más preocupantes, según el especialista, son aquellos que involucran la memoria episódica reciente —la que nos permite recordar eventos del día a día—. Por ejemplo, no acordarse de qué se almorzó el día anterior, o no recordar si se cerró bien la puerta de la casa después de salir. Estos lapsos pueden parecer comunes, pero cuando ocurren con regularidad y empiezan a interferir en la vida cotidiana, podrían ser una señal de alerta.
“Preguntarse ‘¿qué almorcé ayer?’ y no poder responder, es distinto a olvidar dónde se dejaron las llaves, que es algo que le pasa a cualquiera”, aclara el médico. Mientras que olvidar nombres propios o palabras de vez en cuando puede ser normal, especialmente con el paso de los años, la repetición de olvidos específicos sobre eventos recientes merece una evaluación más profunda.
El cerebro humano olvida por estrés, fatiga o multitarea, pero cuando el olvido afecta a hechos que ocurrieron horas antes, sin explicación aparente, es recomendable consultar. En muchos casos, no hay patología de fondo, pero un control temprano ayuda a descartar problemas como el deterioro cognitivo leve o enfermedades neurodegenerativas.
En resumen, no se trata de vivir pendiente de cada olvido, pero sí de estar atentos a los patrones. La memoria es como un músculo: se fortalece con uso, pero también necesita cuidado. Y ante dudas, lo mejor es acudir a un especialista.
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