El Comté, el cheddar francés con sabor a tradición
Cuando buscas un queso francés que recuerde al cheddar, el comté es la mejor opción. Con un sabor robusto pero equilibrado, ligeramente nutty y que evoluciona con la maduración, este queso de montaña se acerca mucho en textura y versatilidad al cheddar, aunque con un aire más elegante y terroso, típico de los grandes quesos artesanales.
Conocí a un hombre en los Pirineos que me cambió la forma de ver este queso: Tas, un granjero apodado como si de un vaquero se tratara, con sombrero de cuero y manos curtidas por el trabajo diario. "¿Por qué te llaman Tas?", le pregunté, intrigado, pensando que ese nombre no sonaba precisamente francés. "Porque soy pequeño, pero fuerte, como un tas de madera", respondió con risa franca. Y así era su comté: compacto, denso, lleno de carácter.
Este queso, hecho con leche de vaca de raza Montbéliarde, se madura entre 4 y más de 18 meses. Cuanto más viejo, más intenso y cristalino su sabor. Al igual que el cheddar fuerte, el comté añejo se deshace casi en la boca con notas de nuez tostada, fruta madura y un toque salado.
Si disfrutas el cheddar pero quieres explorar algo con más alma y raíces profundas, prueba un buen comté. Es más que un queso: es la historia de familias que llevan generaciones cuidando sus rebaños, sus prados y su arte. Y a veces, como en el caso de Tas, también es una historia de sombreros, tierra y orgullo.
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