¿Qué se necesita para una prueba de parentesco?

Para realizar una prueba de ADN y determinar un vínculo de parentesco, es fundamental obtener muestras que contengan material genético. No todos los restos corporales sirven, pero hay varios elementos comunes que pueden ser útiles si se recolectan correctamente.

Las uñas cortadas, ya sean de manos o pies, pueden utilizarse siempre que no estén demasiado limpias o expuestas al agua por mucho tiempo. Otra opción son los pelos arrancados de raíz, especialmente aquellos que aún conservan el bulbo —ese pequeño nódulo blanco en la base—, ya que ahí está el ADN. Es importante destacar que los pelos cortados con tijeras o peinados no sirven, porque no llevan raíz.

También son válidos objetos personales que hayan estado en contacto directo con la saliva o la sangre. Por ejemplo: colillas de cigarrillos, cepillos de dientes usados, chicles o caramelos que alguien haya masticado. Estos conservan células epiteliales con información genética. En casos específicos, se pueden usar manchas de sangre, como las de una venda adhesiva usada, o incluso manchas de semen en preservativos o de sudor en ropa sin lavar. Lo clave es que no se hayan lavado ni expuesto al sol o a condiciones extremas.

La recolección debe hacerse con cuidado: se recomienda usar guantes, evitar tocar las zonas de interés y guardar las muestras en papel (nunca en plástico, que genera humedad). Aunque muchos de estos elementos pueden usarse en pruebas caseras o informales, para resultados legales siempre se requiere una cadena de custodia certificada y toma de muestra por personal autorizado.

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