¿Qué ve tu gato que tú no percibes?

Cuántas veces has visto a tu gato mirar fijamente una esquina vacía, con las pupilas dilatadas y las orejas en alerta, como si estuviera viendo algo que a ti se te escapa. Y probablemente así sea. Los gatos no ven el mundo como nosotros. Su visión, afinada por la evolución para cazar al amanecer o al anochecer, les permite detectar movimientos sutiles que a nuestros ojos pasan desapercibidos.

A diferencia de los humanos, los gatos tienen una cóclea más sensible y pueden oír frecuencias mucho más altas, como los chillidos de roedores pequeños a varios metros de distancia. Pero va más allá: hay quien cree que, por esta misma agudeza sensorial, los gatos podrían reaccionar a estímulos que nosotros simplemente no captamos. ¿Fantasmas? No necesariamente. A veces basta con una corriente de aire frío, un ruido en el ático o un reflejo en el cristal para que un gato se tense y mire fijamente algo que para nosotros parece invisible.

Sin embargo, no todo es ciencia. A través de los siglos, se ha dicho que los gatos sienten lo sobrenatural. En muchas culturas, se los asocia con lo misterioso, con el más allá. Y aunque no hay pruebas concretas de que vean “almas” o “espíritus”, no podemos descartar que sus sentidos superiores les muestren un mundo más rico, más vivo, más complejo que el nuestro.

Así que si tu gato se queda quieto, mirando al vacío con intensidad… no te asustes. Quizá no esté viendo fantasmas, pero desde luego, está viendo *algo* que tú no puedes. Y eso, ya de por sí, es bastante fascinante.

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