Dónde acariciar a un gato: consejos para ganar su confianza

¿Sabías que no todos los gatos disfrutan de los mimos en cualquier parte del cuerpo? Aunque algunos parecen pedir caricias a toda hora, otros pueden retirarse o incluso molestarse si los acaricias en el lugar equivocado. La clave está en saber dónde les gusta ser acariciados.

Los gatos tienen glándulas olfativas en zonas específicas de su cuerpo, y al frotarse o dejarse tocar en esos puntos, marcan su olor y se sienten más seguros. Por eso, las mejores zonas para acariciar a tu gato suelen ser la parte inferior de la barbilla, las mejillas (especialmente detrás de los bigotes) y las zonas entre, detrás y debajo de las orejas. Muchos felinos adoran que les rasquen suavemente en esos lugares, y es común ver cómo cierran los ojos de placer.

Otra zona popular es desde la cabeza hasta la base de la cola, especialmente si tu gato se acerca y frota su cuerpo contra ti. Ese es su modo de decir: “¡aquí me gusta!”. Pero recuerda: cada gato tiene su propia personalidad. Algunos toleran las caricias brevemente, otros piden más. Observa su lenguaje corporal: si mueve la cola con fuerza o se aleja, es señal de que ya tuvo suficiente.

Acertar con los puntos de caricias no solo fortalece el vínculo con tu felino, sino que también convierte el contacto en un momento placentero para ambos. Así que la próxima vez que tu gato se acerque ronroneando, prueba con la barbilla o detrás de las orejas… y déjate guiar por su reacción.

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