La Poderosa Promesa de Efesios 3:20
¿Alguna vez te has sentido limitado por tus propias expectativas? En medio de desafíos, dudas o sueños que parecen fuera de alcance, el apóstol Pablo nos recuerda una verdad profunda en Efesios 3:20. Allí dice: “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros…”
Estas palabras no son solo un bello pensamiento, sino una declaración de fe. Dios no solo responde a nuestras oraciones, sino que supera con creces lo que podemos imaginar. A menudo, nuestras peticiones se ajustan a lo que creemos posible, pero Dios opera en otro nivel: el de su poder infinito, activo dentro de nosotros.
Este versículo no promete que obtendremos todo lo que queramos, sino que el que habita en nosotros —el Espíritu Santo— tiene capacidad para hacer más de lo que razonamos. Es una invitación a confiar más allá de las circunstancias. A veces, lo que necesitamos no llega en la forma que imaginamos, pero siempre viene con más gracia, más propósito y más fidelidad de lo que podríamos pedir.
Y todo esto, no para glorificarnos a nosotros mismos, sino para que Él sea exaltado. Como dice el versículo, “a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús, por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén”.
En tiempos de incertidumbre, Efesios 3:20 es un recordatorio poderoso: no servimos a un Dios limitado. El que puede hacer “mucho más abundantemente” sigue obrando hoy. Y si confiamos en su poder, lo veremos moverse en formas que ni siquiera hemos soñado.
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