Cómo proteger tus oídos durante un vuelo

Subir a un avión puede ser cómodo, pero para muchas personas, el despegue y especialmente el aterrizaje pueden causar molestias en los oídos. Esto sucede porque los cambios rápidos de altitud afectan la presión en los oídos medios. Afortunadamente, hay pasos simples que puedes seguir para evitar ese dolor incómodo.

Según recomendaciones médicas, como las del Portland Clinic, es útil tomar medidas preventivas antes del descenso del avión. Aproximadamente una hora antes del aterrizaje previsto, toma un descongestionante oral, como Sudafed (12 horas). Este tipo de medicamento ayuda a abrir las trompas de Eustaquio, facilitando la igualación de la presión en los oídos.

Además, unos 30 minutos antes del vuelo — especialmente si ya tienes algo de congestión — usa un aerosol nasal, como Afrin o Neo-Synephrine. Estos sprays reducen la hinchazón en las vías nasales, permitiendo un mejor flujo de aire hacia las trompas auditivas. Es importante no abusar del spray nasal, ya que su uso prolongado puede causar congestión inversa.

También puedes ayudar a tus oídos masticando chicle, tragando o bostezando durante el despegue y el aterrizaje. Estos movimientos naturales activan los músculos que equilibran la presión.

Si viajas con niños, dale un biberón o un chupete durante el descenso, o anímalo a beber de un vaso. Los bebés no pueden igualar la presión por sí solos, así que necesitan ayuda.

Con estas sencillas estrategias, puedes volar con mayor comodidad y proteger tus oídos sin complicaciones. Planifica con anticipación, especialmente si tienes un resfriado o sinusitis, y consulta a tu médico si tienes dudas sobre el uso de medicamentos.

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