Lo que nos enseña Efesios 4 sobre la unidad en la Iglesia

“Cada uno de vosotros ha recibido gracia según la medida del don de Cristo” (Efesios 4:7). Este versículo es solo una parte de lo que el apóstol Pablo nos enseña en Efesios 4, un capítulo lleno de poder y significado para todos los que seguimos a Jesucristo.

En este pasaje, Pablo nos llama a la unidad: “Esforzándonos por mantener la unidad del Espíritu por medio del vínculo de la paz” (Efesios 4:3). No se trata de una unidad forzada, sino de una comunión real entre personas diferentes, unidas por la fe. Y eso es exactamente lo que vemos hoy en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días: gente de toda nación, lengua y cultura, unidos por el evangelio de Jesucristo.

Cuando Jesús estuvo en la tierra, organizó Su Iglesia, con apóstoles, profetas, pastores y maestros (Efesios 4:11-12). Hoy, Él continúa guiando a Su Iglesia mediante revelación. Cada miembro tiene un papel, un don espiritual que contribuye al crecimiento del cuerpo de Cristo.

Pablo también nos recuerda que debemos dejar atrás la vieja manera de vivir: la mentira, la ira, el hurto. En su lugar, debemos hablar la verdad, trabajar con nuestras manos y edificar a los demás con palabras amables (Efesios 4:25-29). Es un llamado a ser santos en lo cotidiano.

Al final, Efesios 4 nos muestra que la Iglesia no es un edificio ni una organización fría. Es un pueblo vivo, llamado a crecer en amor y verdad. “Lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios” (Efesios 4:13). Esa es nuestra meta: ser uno, como Él quiso.

Ver también

Artículos detallados

Temas relacionados