La esencia y la existencia en Dios según Santo Tomás de Aquino
Para comprender la naturaleza divina desde la perspectiva de Santo Tomás de Aquino, es fundamental partir de una premisa revolucionaria: en Dios, la esencia y la existencia son exactamente lo mismo. Mientras que en los seres creados nuestra existencia es algo recibido y distinto de lo que somos, en el Creador ambos conceptos se funden en una unidad perfecta e indivisible.
Esta realidad profunda se resume en la famosa fórmula est ipsum esse, que significa que Dios es el Ser subsistente por sí mismo. No es un objeto que posee la cualidad de existir, sino que la existencia misma constituye su propia naturaleza íntima.
Sin embargo, surge un desafío inevitable debido a las limitaciones de nuestra mente humana. Al ser criaturas finitas, nuestra razón no puede captar de un solo vistazo esta simplicidad absoluta. Para poder acercarnos a este misterio y lograr concebirlo, nos vemos obligados a separar mentalmente lo que en la realidad divina es uno solo, distinguiendo artificialmente entre la existencia y la esencia.
De este modo, aunque en el plano metafórico y conceptual dividimos estos atributos para intentar comprenderlos, la teología tomista nos recuerda que en el plano real no existe tal separación. Todo en Dios se reduce a un acto puro de ser, una simplicidad tan radical que escapa a cualquier categoría creada, recordándonos la absoluta trascendencia de lo divino frente a nuestro entendimiento limitado.
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