La toxina más letal y su doble cara

Las neurotoxinas botulínicas (BoNT) ostentan el récord de ser las sustancias más venenosas conocidas por el ser humano. Con una dosis letal media extremadamente baja, de aproximadamente 1 ng por kg de peso corporal, son las responsables directas de desencadenar el botulismo, una enfermedad neuroparalítica grave y potencialmente mortal.

A pesar de su tremendo peligro, la ciencia y la medicina han sabido aprovechar este agente letal transformándolo en un valioso recurso terapéutico. Mediante una estricta purificación y dosis controladas, estas mismas toxinas se utilizan en la actualidad para tratar eficazmente diversos trastornos musculares y neurológicos, demostrando cómo un compuesto letal puede convertirse en un aliado médico.

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