¿Qué ocurre durante una crisis en personas con autismo?
Las crisis en personas con autismo suelen ser el resultado de una sobrecarga sensorial. Muchas personas en el espectro tienen los sentidos más sensibles, lo que hace que ruidos comunes, como el sonido de una alarma o el bullicio de un supermercado, puedan volverse abrumadores. Lo mismo pasa con las luces brillantes, ciertos olores o incluso la textura de la ropa.
Cuando esta acumulación de estímulos supera su capacidad de procesamiento, pueden surgir reacciones intensas. Es común ver a alguien cubrirse los oídos, cerrar los ojos con fuerza, gritar o agitarse. Algunos salen corriendo en busca de un lugar tranquilo, mientras que otros se bloquean o rechazan cualquier contacto físico. Estos comportamientos no son actitudes de rebeldía, sino formas de protegerse de una sensación de caos interno.
Lo importante es entender que, en ese momento, la persona no está actuando con malicia ni capricho. Está intentando manejar una tormenta de sensaciones que para muchos pasan desapercibidas. Un entorno ruidoso o caótico puede ser tan doloroso como una luz cegadora o un olor insoportable.
La mejor respuesta no es imponer calma, sino ofrecer apoyo: reducir los estímulos, dar espacio si se necesita, y mostrar empatía. Pequeños gestos, como hablar en voz baja o respetar su necesidad de aislamiento, marcan una gran diferencia.
Reconocer las señales y comprender su origen ayuda a crear entornos más inclusivos. Cada persona es única, pero todas merecen ser escuchadas, incluso cuando no hablan con palabras.
Comentarios
Aún no hay comentarios. Sé el primero en reaccionar.